miércoles 9 de diciembre de 2009

La oralidad desde el epicentro del hombre

En su interior el ser humano posee un elemento capaz de sensibilizar y transmitir sentimientos, pasiones y conocimiento, el hombre primitivo era un ser oral. La comunicación existe también entre los animales, sin embargo el hombre se diferencia del resto por ser uno capaz de transmitir no sólo sus necesidades físicas, sino el fruto de su razonamiento y sensibilidad. En su obra La Musa aprende a escribir, Erick A. Havelock aborda el tema del proceso que enfrenta el hombre primitivo al colisionar con la escritura, y la transformación del hombre con este cambio. En este ensayo abordaré algunos de los puntos que consideré más relevantes en la obra de este helenista.

La oralidad esta unida a la naturaleza del hombre mismo, es decir la del hombre primitivo, sin embargo esto no significa que esta característica sea atribuida al ser humano en un sentido peyorativo, sino como un elemento que corresponde al hombre mismo. Algunas culturas consideran la oralidad y los cantos como un medio para sobrevivir a través de la memoria, la musa a la que se refiere Havelock, es precisamente esta Mnemosúne.

En la época clásica el hombre practicaba la oralidad como el único camino para obtener algo en la vida y en la sociedad misma, de ahí que en la literatura griega encontremos frecuentemente las invocaciones a esta musa, representante de la tradición oral. En el primer canto de la Ilíada Homero invoca también a esa inspiración: Cuéntame, Musa, la historia del hombre […]

Algunos de los pensadores de la antigüedad, como Sócrates, creían que era importante que la enseñanza y la divulgación del conocimiento descansaran en escenas más formales, Havelock retoma este punto en su obra y brinda una reflexión fascinante sobre el asesinato del más sabio de los hombres.

El mecanismo que servía para mantener esa educación, garantizando su transmisión de generación en generación, era típico de la sociedad oral […] El delito de Sócrates consistía en proponer que esa educación se profesionalizara efectivamente, de modo que no fuesen ya la tradición poética y la práctica lo que determinaba su contexto sino el examen dialéctico de <>
[1]

Esto significa que el hombre tendría que distanciarse del pensamiento “colectivo” y comenzar a forjar el mundo de las ideas dentro del hombre mismo, es decir que el razonamiento sería individual y no colectivo, rompiendo con el esquema de las minorías poderosas. Este asunto es de particular importancia, ya que considerando la situación que enfrenta en nuestra sociedad referente el individuo DAT (de alta tecnología), podríamos pensar que ahora el péndulo iría al otro extremo, y el individuo adquiere demasiada individualidad que lo aísla incluso de la sociedad, y esas minorías poderosas siguen manteniendo el control del hombre mediante la misma tecnología, incluyendo la televisión, los juegos virtuales, la red, etc.

Antiguamente en la sociedad oral aquel que recitaba tenía que invocar a la memoria, sin embargo cuando se trataba de contar historias muy largas o dar detalles minuciosos, el cantor utilizaba ciertos artilugios que le permitían seguir la historia linealmente y hacer participe al auditorio de esa narración; esos artilugios eran palabras clave, que tenían el propósito de conservar el estilo y la historia sin memorizar cada palabra, sin embargo la confiabilidad del canto descansaba en la verosimilitud porque la historia comenzaba a cambiar gradualmente.

Mientras contaba la historia al cantor podían faltarle palabras, a menos que tuviera disponible en la memoria una reserva de fórmulas fraseológicas estandarizadas entre las que podía elegir las que encajaran en un contexto dado de su relato.
[2]

Havelock estudió exhaustivamente este tema, apoyándose en su erudición de textos griegos y forjó la siguiente teoría que la: finalidad de la poesía oral, incluida la de Homero, era forjar una versión memorizada de la tradición y del régimen cívicos y sociales […] (Havelock: 2008).Por lo tanto, podríamos afirmar que este compromiso de la oralidad con la sociedad era el de mantener esa educación, y costumbres mediante la memoria. Se trataba de conservar la cultura, es decir, se valían de la inspiración de Mnemosúne.

Esta musa a la que evocaban los poetas, utilizaba la oralidad, y Havelock hace una excelente reflexión sobre este punto fundamental dentro de la historia de la cultura oral, y letrada por supuesto. Ya que consideraba el canto, la recitación y la memorización, como un producto oral, la lectura y escritura como un ejercicio de una cultura letrada.
Eran dos polos que colisionaban pero ninguno desplazó al otro, sino que la musa fue adaptándose a este nuevo lenguaje y fue entonces como La Musa de la oralidad, […] recitadora y memorizadora, aprendió a leer y escribir, pero al mismo tiempo continúo también cantando. (Havelock: 2008)

Ya en el mundo moderno la Musa seguía presente en el pensamiento del hombre, pero más bien aislada, resguardada en los límites de la memoria, contradictoriamente, y no fue sino hasta hace algunas décadas cuando los estudiosos comenzaron a recordar a Mnemosina y reflexionaron en la ecuación oralidad-escritura. Algunos de ellos sin conocerse abarcaron este fascinante tema: el pensamiento salvaje (Lévi-Strauss), The Consequences of Literacy (un artículo de Goody Watt), La Galaxia Gutenberg (McLuhan) Animal Species and Evolution (Mayr), y Prefacio a Platón (Havelock).

Mencionábamos al inicio de este ensayo que la oralidad albergaba en el hombre caracterizándolo de ese sentido primitivo, que le corresponde como animal natural, consideramos que la oralidad no solo tiene el fin de conservar el pensamiento colectivo o el mero entretenimiento, sino lograr la comunicación de los seres humanos, desde esferas interiores donde albergan las palabras, se trata de conectarse con el otro individuo, con los otros; y Havelock encuentra las palabras perfectas para mostrarlo: Al estudiar ahora la oralidad en la historia, estamos estudiando su resurrección parcial en nosotros mismos.
[3](Pág. 56)

Posteriormente en el siglo XVIII, Rousseau se cuestiona sobre el origen natural del lenguaje, es decir, que en esta época hay un interés por la investigación de la naturaleza narrativa del hombre, tal y como lo menciona Havelock, la colisión entre oralidad y escritura, provocó un acercamiento a la naturaleza del lenguaje, y por consiguiente a la búsqueda del metalenguaje.

Una paradoja trascendental y relevante para la investigación de la oralidad, es la que plantea el autor de La Musa aprende a escribir, ¿Cómo podremos estudiar la oralidad, si los datos que tenemos de ella son textuales?, ¿sabremos realmente hasta que punto la teoría del lenguaje oral que conocemos actualmente ha sido respetada por la textualidad?, ahora bien, ¿cuál es el valor que la escritura adquiere para ciertas culturas?, probablemente la mente letrada colabora para enaltecer el entendimiento humano.

Toda civilización digna de tal nombre debe estar basada en alguna base de escritura, o que debe ser en cierta medida una sociedad alfabetizada (Pág. 87)
[4]. Esta afirmación nos parece muy acertada, sin embargo las culturas americanas también eran civilizaciones y aún estaban forjando su sistema de escritura, por supuesto, este mundo “letrado” solo era accesible a las minorías; nos referimos a las culturas prehispánicas de nuestro país y a los códices americanos, lo que tenemos hasta ahora nos provoca pensar que su sistema de escritura necesitaba fermentarse un poco más, para dar ese salto de la oralidad al mundo de las letras, y ese proceso requiere tiempo, tal y como sucedió con los griegos. Efectivamente con el paso del tiempo la musa cantora, se transmutó en escritora: ella requería a los hombres que la escucharan los invita ahora a leer.

En la teoría general de la oralidad primaria, Havelock habla sobre el genio del improvisado lenguaje conversacional, y recalca que lo valioso del lenguaje oral reside en:

su expresividad, su capacidad de dar voz a las sensaciones, las impresiones y los sentimientos inmediatos tal como se dan entre los individuos, así como a los usos sociales, las modas y las ideas tal como se sienten en la comunidad.
[5]

El lenguaje esta ligado a las pasiones, a la espontaneidad, nuestro cerebro necesita un estímulo para emitir una respuesta, ese estímulo puede estar abocado en el exterior o bien en alguna necesidad intrínseca al ser humano, como los sentimientos, el amor; por ejemplo evocar una respuesta ante una situación de peligro. Esto es lo primordial de la comunicación, un proceso de intercambio espontáneo, variado, flexible, expresivo y momentáneo.

Lo que a Havelock plantea respecto al estudio de lo momentáneo en la oralidad, es que estas mismas teorías deben estudiar no sólo el carácter efímero de la oralidad, sino tal como queda conservada en forma duradera. Este acto, está ligado a la tradición que se transmite de generación en generación y que da vida a la escritura.

Se sabe que en la cultura azteca, cuando el tonalpouhque, hacia el oráculo del niño recién nacido le comunicaba su vocación, es decir su destino, aquello para lo que había nacido con la opción de perfeccionarse. Si un niño nacía en el día Ollin (terremoto o movimiento) lo educaban para ser orador, cuentero, narrador, mensajero, informante ó guerrero. Esto demuestra que nuestras culturas nativas, demostraban gran respeto por la oralidad y la relacionaban con el terremoto, porque la oralidad es eso, movimiento, nace del epicentro y transforma todo a su alrededor, el terremoto cambia el contexto, es el caos que equilibra la balanza, y por otro lado es la creación, vibra y mueve la energía de las cosas. Havelock dice: la oralidad es una condición de la sociedad que está funcionando, no se fosiliza hasta que no se traslade a la escritura, que es cuando cesa de ser lo que era originalmente
[6]. Quiere decir, que la oralidad, sigue en movimiento.

La oralidad era tan intrínseca al hombre, que cuando se creo el alfabeto se creó a imagen y semejanza de la oralidad, salvo por su carácter impreso. La oralidad no fue reemplazada por la escritura de la noche a la mañana, tuvo un proceso camaleónico y adquirió poco a poco su semejanza, pero nunca sus características que la volvieran oral puesto que son dos deidades diferentes. Havelock comenta que cuando los griegos adquirieron el alfabeto entraron a una paradoja:

En el caso griego nos vemos entonces ante la siguiente paradoja: a pesar de que el alfabeto estaba destinado por su eficiencia fonética a sustituir la oralidad por la escritura, la primera tarea histórica que se le asignó fue la de dar cuenta de la oralidad misma antes de que fuera sustituida.
[7]

Pero este cambio de estructuras cerebrales, este mecanismo por el que ahora nuestro cerebro atravesaría debía tener alguna repercusión biológica, y la mente oral se transformó en mente letrada, y con ello la perspectiva de la sociedad, la conservación, los medios de socialización y de unidad del individuo con la sociedad misma, también tuvo cambios:

En la transición de la oralidad griega a la escritura griega los términos de esa relación se alteraron, con el resultado de que las formas de pensamiento se alteraron también y permanecieron alteradas desde entonces, si las comparamos con la mentalidad del oralismo.
[8]
Tanto la oralidad como la escritura y el libro, son elementos que le otorgan al ser humano ciertas características para expandir su creatividad, su intelecto y su capacidad de ser-humano. Los cambios a los cuales nos hemos adaptado a través de la historia, a los que se refieren algunos autores como Havelock, vendrán aún más en demasía, sin embargo estos nuevos paradigmas tardan en llegar, surgen cada mil años, o medio siglo, o ¿en un instante? no lo sabremos nunca, ese el es preciado misticismo del futuro. La musa no sólo aprendió a escribir y a cantar, sino que quizá en un futuro próximo, también tenga que aprender a ser pensar cibernéticamente.

[1] Havelock, Eric A. La Musa aprende a escribir. Barcelona Paidos, 2008. Pág. 23
[2] Op. Cit. Pág. 30
[3] Ibídem, Pág. 56.
[4] Ídem, Pág.84
[5] Op. Cit. Pág. 96.
[6] Ibídem, pág. 99.
[7] Idem, pág. 126.
[8] Op. Cit. Pág. 135.
Nota: *Espero no haberlos aburrido mucho, este texto lo escribí tras una reflexión de la obra de Erick A. Havelock "La Musa aprende a escribir".
Diana Tapia

lunes 24 de agosto de 2009

Octavio


Querido Octavio:

He pensado mucho en escribirle esta carta, quizá no me atreví hasta esta tarde, en que tuve el motivo correcto para tomar mi decisión, una muy simple y poderosa, la complacencia de su amistad. Octavio, decir su nombre es convocar todo un universo que existe poderosamente en un plano paralelo al mío, como si los dos hubiésemos nacido en una realidad distinta y nuestros caminos se hubiesen cruzado por tan poco tiempo y a la vez hayan quedado en una sintonía perfecta de eternidad (si me permite el término) . No se preocupe, no convocaré a nuestros recuerdos de la primera vez que nos conocimos, (seguro sonríe ahora) cuando la casualidad ó causalidad unió acto con acto, nuestro encuentro fortuito. Sino a los momentos en que usted, presto a sus amistades ayudó a formar una idea (debo decir que muy tarde) de lo que es para mi una amistad (en realidad tan distinta a la que tenía en ese tiempo), aquella brisa de mar, tan suave para ayudarnos a olvidar cuando arde nuestra alma, una mano segura que nos haga sentir que no estamos solos, y que no somos los únicos con el dolor en el pecho, no para que cargue con nuestros problemas y ahogue nuestros gritos, sino para saber a ciencia cierta que no estamos completamente solos.

Años son los que han transcurrido y cuando los pienso, me espanto, tanto tiempo juntos, sí, irónicamente juntos, porque usted casi nunca sale de mis pensamientos, y cuando los demás amigos se han ido, miro a mi alrededor y le descubro, sólo usted y yo a la orilla del mar, y nos ponemos al tanto de nuestras alegrías, de los que han muerto, de aquellos que se casaron, de nuestra familia, y vemos la radiografía de nuestro corazón, construimos juntos una nueva tregua, una muy breve para regresar con aliento, y con un sueño suave (en mi caso) para seguir viviendo la vida. Pero nada hasta ahora me ha reconfortado tanto como saberle conmigo, de vez en cuando, intempestivamente, como una linda sorpresa, porque aún y cuando amigos y otros fantasmas han atentado en ácidas palabras contra usted, al final, es usted quien queda, tan verdadero, y refrescante como la lluvia de verano.

No le comprometo, antes bien, quiero, le suplico que viva una vida como a usted mejor le plazca, y espero que en eso esté su felicidad, eso quiero, nada más anhelo que usted vuelva a mi con una plácida sonrisa, quiero ser siempre su cómplice, y ojalá pudiera mi voz ser la palabra que busca en adversidades, pero lo dudo, y lo único certero que puedo darle es mi atención y lejana compañía.

Respecto a su última carta, la reflexioné, y voy descubriendo que Dios puede jugarnos una treta, no sé si eso realmente lo incluye, pero usted sabe, por primera vez en nuestra historia no intento buscar un porqué, sino que voy reconstruyendo esta idea de eternidad, si ojalá pudiera conjugarse para siempre. No convoque a la culpa, no lo racionalice, pero si me permite agregar, y con esto resumo: Nunca imaginé mi vida a su lado, pero jamás imaginé mi vida, sin usted.

Gracias por cumplir su promesa,


Juliana

miércoles 22 de julio de 2009

Luvina, el desierto o el espejismo

Esta tierra en la que ahora me encuentro, me ha traído una nostalgia por Rulfo, y Luvina se me escurre por los ojos mientras avanzo de mi casa de hospedaje a la tienda, y de la tienda a mi habitación. Un fenómeno particular está ocurriendo ahí, en la otra Luvina, ella se transfigura en alguno pequeño. Aquí en el pueblo, parece que cargo la cruz de mis pecados, el viento me azota con fuego, y al caminar mis pies se hunden en el mismo infierno de concreto. Aquí lejos de todo, no existe nada más que el desierto, un río de polvo y pájaros derrumbados por el aliento inmisericorde del calor a 43°, algunos aplastados por algún coche. Y el contraste: la noche, en la que leo las estrellas y me pierdo entre el viento que acaricia mi piel. No he podido dormir, llega la noche y parece que vuelvo a nacer, sin embargo no duermo, heme aquí a las tres de la mañana. Es la locura del infierno, la locura del desierto, de la imposibilidad del presente y del misticismo del futuro. Esta noche he bebido las tres cervezas más deliciosas de mi vida, me he esforzado por caminar derecha y ver claramente, dejar estas nebulosas para otro día, esa ceguera para otra noche. Sin embargo necesito dormir y dejar de mirar hacia fuera, allá nada existe, nada puede ser para mí. Estoy amando, estoy olvidando, estoy extraviándome o reencontrándome con un fantasma.

¿Cuánto tiempo le parecerá justo que lo ame? él me ha atrapado en un sueño, ¡he despertado gritando su nombre, que espanto! ¿Será su amor un espejismo? ¡carajo!, he dicho su nombre…¡he dicho su nombre!, pero al mismo tiempo se ha trozado algo por dentro. Allá mientras dormía, lo viví, un sueño fue, pero… pronunciar su nombre fue inesperado, gritado por mi cobardía, por el miedo a no despertar y no volver a verle, eso me lo ha confesado... estoy amando ó ¿será una estrella el amor, lejana y dependiente de otra estrella con más luz? sí, podría ser. Pero en Luvina, en el desierto, aquí en el pueblo, en los ojos de los infantes, aún se encuentra el destino o el espejismo…




*Este texto fue escrito hace algunos años y ahora lo comparto, y ya que ahora en Monterrey estamos abofeteados por un sofocante calor de 40°, me pareció adecuado "sacarlo al sol". También hay un poco de melancolía ya que este es mi primer verano sin salir a los municipios ruralese a dar talleres de verano, extraño las cascadas, las risas de los niños, y la tan amada lluvia de julio, ojalá llueva pronto.

miércoles 1 de julio de 2009

Burn it blue

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Caetano Veloso & Lila Downs

Burn this house
Burn it blue
Heart running on empty
So lost without you T

But the night sky blooms with fire
And the burning bed floats higher
And she’s free to fly…
Woman so weary

Spread your unbroken wings
Fly free as the swallow sings
Come to the fireworks
See the dark lady smile
She burns…

And the night sky blooms with fire
And the burning bed floats higher
And she’s free to fly…

Y la noche que se incendia,
Y la cama que se eleva,
A volar…

And of the dark days
Painted in dark gray hues
They fade with the dream of you
Wrapped in red velvet
Dancing the night away
I burn…

Midnight blue
Spread those wings
Fly free with the swallows
Fly one with the wind

Y ella es flama que se eleva,
Y es un pájaro a volar
Y es un pájaro a volar
En la noche que se incendia,
El infierno es este cielo
Estrella de oscuridad

And the night sky blooms with fire
And the burning bed floats higher
And she ’s free to fly
Just a spark in the sky
Painting heaven and hell
Much brighter

Burn this house
Burn it blue
Heart running on empty
So lost without you

Tema de la película "Frida",
Música de Elliot Goldenthal y Letra de Julie Taymor,
interpretada por los geniales Caetano Veloso y Lila Downs

Muestro esta canción que conmueve mi espíritu y convoca a la melancolía de los huesos rotos y el invierno arañando las manos. No se trata de Frida, no se trata de su dolor, ni de su talento, sino de su amor por Diego, de la universalidad del amor y del dolor, todas somos Frida, todas alguna vez, hemos tenido un Diego, alguna vez estuvimos enamoradas, alguna vez llegamos a la sombra de la luna con los huesos rotos, con la columna temblando, en alguna ocasión nos sumergimos en un clavado a las profundidades de nuestros sentimientos y los cabellos flotaron en el agua.

El fuego purifica y transforma como el agua, fuego azul que libera, el día que muera que no me quiten tu recuerdo; que me regales una última mirada, y ojalá que no digan: era tan buena, era tan triste; quiera Dios que mi espíritu se integre al todo, que no me atrape la tierra, quiero ser libre como la energía, como el amor, el amor que no se crea ni se destruye... sólo se transforma.


Que quede escrito.

Diana Tapia González

martes 23 de junio de 2009

La Bruja

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Esta es una antigua canción, mi favorita, la que escuché infinidad de veces en mi infancia en la colección: "No será puro cuento" del CONAFE, antecedía al cuento: "Lo que ven los perros" en cuanto comenzaba yo me tiraba panza abajo para disfrutar el cuento. Es mi canción, es la canción de la Bruja:

Y digame, y digame usted,
cuantas criaturitas se ha chupado usted

¿yo? ninguna ninguna ninguna
ay no sé, yo ando en pretensiones ... ¡ay! de chuparme a usted.

viernes 19 de junio de 2009

Carta de despedida para todo mal amor

Quién iba a prever que el amor, ese informal se dedicara a ellos tan formales...
(Los formales y el frío, Mario Benedetti)

A Patch Adams.

Despreciado Caballero:

En estas breves líneas quisiera utilizar las palabras certeras para no nombrarle, es decir, para no acuñar su nombre que está por demás decirlo en esta carta que dirijo a usted, sí, a usted que acogió a mi tristeza y la volvió su niña de primavera, que la llevaba de la mano y le compraba helados, y que además le regalo uno, dos, tres, cuatro y una cuenta larga de besos que no se pidieron, pero fueron bien recibidos. No olvide que fui el refugio de su soledad, la tomé de la mano y la abracé tiernamente, le confesé que usted era un tonto, que yo la comprendía que secara sus lágrimas; después ella y yo vimos una película romántica aquel día en que usted decidió no salir de sí mismo. Más tarde, ella me contó lo que en su corazón habían escrito y en ese momento, comprendí porqué su tristeza se volvió inseparable de su sombra, es decir la de su soledad.

Cuando las dos se marcharon felices, me refiero a su soledad y a la mía, y nos quedamos sentados usted y yo a la orilla del río, a la luz de la luna, usted me habló del infinito de ese ser tan omnipresente y magnánimo que habita el orbe celestial, y mi admiración se enamoró de usted, (al igual que yo, o eso suponía) luego tomó mi mano y fuimos juntos a todos lados, excepto a su cama.

Pero sin que usted se diera cuenta...sus secretos y confesiones asesinaron a mi esperanza, porque ¿sabe? ella estaba ahí cuando me aseguró que podía contar con usted infinidad de angustias, pero le reitero, sus confesiones y otros tantos achaques alejaron al tiempo de mi admiración y al poco amor que puede haberle dado.

Pese al llanto de su soledad, (que ya para entonces había vuelto), usted ignoró a mi distinguido amor y torturó a mis palabras, ¿le parece poco? Después que desapareció yo traté de convencer a mi comprensión para que animara a mi distinguido amor a quedarse, y sin pedirle nada a cambio le ofrecí la compañía de mi cordial amistad, pero debo tener la Fortuna disgusta, porque sin darle razón a mi Confianza, usted hirió a mi Sinceridad y salió huyendo. No, no tenía que mentir y decir que temía que mi amor se fuera en otros ojos, usted se engañó solo, no quería vivir lo que estábamos viviendo, y quería vivir aquello que no viviríamos nunca.

Aún así no pude evitarlo y mi Comprensión le dijo adiós, no se preocupe, sólo lamento que se haya llevado mis secretos, y las noches de mi voz. Ahora mi Sinceridad está callada y mi Paciencia se quedó sin ganas de saber de usted.

Pese a todo, le deseo que tenga una linda vida, sin mí y con su soledad.

Desenamorada.

martes 2 de junio de 2009

Erotismo Literario



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Now playing:
Lila Downs - Alcoba azul
via FoxyTunes

El Grupo Tejedoras de Imágenes:
presenta una función de Cuentos eróticos y música.


Museo de Ciudad Guadalupe

viernes 19 de Junio 2009
8:00 PM.

Narradoras: Rosa Martha Sánchez, Elsa González,
Lucrecia Martínez y Elsa Vargas.



* Sólo Adultos, entrada libre.