La oralidad esta unida a la naturaleza del hombre mismo, es decir la del hombre primitivo, sin embargo esto no significa que esta característica sea atribuida al ser humano en un sentido peyorativo, sino como un elemento que corresponde al hombre mismo. Algunas culturas consideran la oralidad y los cantos como un medio para sobrevivir a través de la memoria, la musa a la que se refiere Havelock, es precisamente esta Mnemosúne.
En la época clásica el hombre practicaba la oralidad como el único camino para obtener algo en la vida y en la sociedad misma, de ahí que en la literatura griega encontremos frecuentemente las invocaciones a esta musa, representante de la tradición oral. En el primer canto de la Ilíada Homero invoca también a esa inspiración: Cuéntame, Musa, la historia del hombre […]
Algunos de los pensadores de la antigüedad, como Sócrates, creían que era importante que la enseñanza y la divulgación del conocimiento descansaran en escenas más formales, Havelock retoma este punto en su obra y brinda una reflexión fascinante sobre el asesinato del más sabio de los hombres.
El mecanismo que servía para mantener esa educación, garantizando su transmisión de generación en generación, era típico de la sociedad oral […] El delito de Sócrates consistía en proponer que esa educación se profesionalizara efectivamente, de modo que no fuesen ya la tradición poética y la práctica lo que determinaba su contexto sino el examen dialéctico de <
Esto significa que el hombre tendría que distanciarse del pensamiento “colectivo” y comenzar a forjar el mundo de las ideas dentro del hombre mismo, es decir que el razonamiento sería individual y no colectivo, rompiendo con el esquema de las minorías poderosas. Este asunto es de particular importancia, ya que considerando la situación que enfrenta en nuestra sociedad referente el individuo DAT (de alta tecnología), podríamos pensar que ahora el péndulo iría al otro extremo, y el individuo adquiere demasiada individualidad que lo aísla incluso de la sociedad, y esas minorías poderosas siguen manteniendo el control del hombre mediante la misma tecnología, incluyendo la televisión, los juegos virtuales, la red, etc.
Antiguamente en la sociedad oral aquel que recitaba tenía que invocar a la memoria, sin embargo cuando se trataba de contar historias muy largas o dar detalles minuciosos, el cantor utilizaba ciertos artilugios que le permitían seguir la historia linealmente y hacer participe al auditorio de esa narración; esos artilugios eran palabras clave, que tenían el propósito de conservar el estilo y la historia sin memorizar cada palabra, sin embargo la confiabilidad del canto descansaba en la verosimilitud porque la historia comenzaba a cambiar gradualmente.
Mientras contaba la historia al cantor podían faltarle palabras, a menos que tuviera disponible en la memoria una reserva de fórmulas fraseológicas estandarizadas entre las que podía elegir las que encajaran en un contexto dado de su relato. [2]
Havelock estudió exhaustivamente este tema, apoyándose en su erudición de textos griegos y forjó la siguiente teoría que la: finalidad de la poesía oral, incluida la de Homero, era forjar una versión memorizada de la tradición y del régimen cívicos y sociales […] (Havelock: 2008).Por lo tanto, podríamos afirmar que este compromiso de la oralidad con la sociedad era el de mantener esa educación, y costumbres mediante la memoria. Se trataba de conservar la cultura, es decir, se valían de la inspiración de Mnemosúne.
Esta musa a la que evocaban los poetas, utilizaba la oralidad, y Havelock hace una excelente reflexión sobre este punto fundamental dentro de la historia de la cultura oral, y letrada por supuesto. Ya que consideraba el canto, la recitación y la memorización, como un producto oral, la lectura y escritura como un ejercicio de una cultura letrada.
Eran dos polos que colisionaban pero ninguno desplazó al otro, sino que la musa fue adaptándose a este nuevo lenguaje y fue entonces como La Musa de la oralidad, […] recitadora y memorizadora, aprendió a leer y escribir, pero al mismo tiempo continúo también cantando. (Havelock: 2008)
Ya en el mundo moderno la Musa seguía presente en el pensamiento del hombre, pero más bien aislada, resguardada en los límites de la memoria, contradictoriamente, y no fue sino hasta hace algunas décadas cuando los estudiosos comenzaron a recordar a Mnemosina y reflexionaron en la ecuación oralidad-escritura. Algunos de ellos sin conocerse abarcaron este fascinante tema: el pensamiento salvaje (Lévi-Strauss), The Consequences of Literacy (un artículo de Goody Watt), La Galaxia Gutenberg (McLuhan) Animal Species and Evolution (Mayr), y Prefacio a Platón (Havelock).
Mencionábamos al inicio de este ensayo que la oralidad albergaba en el hombre caracterizándolo de ese sentido primitivo, que le corresponde como animal natural, consideramos que la oralidad no solo tiene el fin de conservar el pensamiento colectivo o el mero entretenimiento, sino lograr la comunicación de los seres humanos, desde esferas interiores donde albergan las palabras, se trata de conectarse con el otro individuo, con los otros; y Havelock encuentra las palabras perfectas para mostrarlo: Al estudiar ahora la oralidad en la historia, estamos estudiando su resurrección parcial en nosotros mismos. [3](Pág. 56)
Posteriormente en el siglo XVIII, Rousseau se cuestiona sobre el origen natural del lenguaje, es decir, que en esta época hay un interés por la investigación de la naturaleza narrativa del hombre, tal y como lo menciona Havelock, la colisión entre oralidad y escritura, provocó un acercamiento a la naturaleza del lenguaje, y por consiguiente a la búsqueda del metalenguaje.
Una paradoja trascendental y relevante para la investigación de la oralidad, es la que plantea el autor de La Musa aprende a escribir, ¿Cómo podremos estudiar la oralidad, si los datos que tenemos de ella son textuales?, ¿sabremos realmente hasta que punto la teoría del lenguaje oral que conocemos actualmente ha sido respetada por la textualidad?, ahora bien, ¿cuál es el valor que la escritura adquiere para ciertas culturas?, probablemente la mente letrada colabora para enaltecer el entendimiento humano.
Toda civilización digna de tal nombre debe estar basada en alguna base de escritura, o que debe ser en cierta medida una sociedad alfabetizada (Pág. 87)[4]. Esta afirmación nos parece muy acertada, sin embargo las culturas americanas también eran civilizaciones y aún estaban forjando su sistema de escritura, por supuesto, este mundo “letrado” solo era accesible a las minorías; nos referimos a las culturas prehispánicas de nuestro país y a los códices americanos, lo que tenemos hasta ahora nos provoca pensar que su sistema de escritura necesitaba fermentarse un poco más, para dar ese salto de la oralidad al mundo de las letras, y ese proceso requiere tiempo, tal y como sucedió con los griegos. Efectivamente con el paso del tiempo la musa cantora, se transmutó en escritora: ella requería a los hombres que la escucharan los invita ahora a leer.
En la teoría general de la oralidad primaria, Havelock habla sobre el genio del improvisado lenguaje conversacional, y recalca que lo valioso del lenguaje oral reside en:
su expresividad, su capacidad de dar voz a las sensaciones, las impresiones y los sentimientos inmediatos tal como se dan entre los individuos, así como a los usos sociales, las modas y las ideas tal como se sienten en la comunidad.[5]
El lenguaje esta ligado a las pasiones, a la espontaneidad, nuestro cerebro necesita un estímulo para emitir una respuesta, ese estímulo puede estar abocado en el exterior o bien en alguna necesidad intrínseca al ser humano, como los sentimientos, el amor; por ejemplo evocar una respuesta ante una situación de peligro. Esto es lo primordial de la comunicación, un proceso de intercambio espontáneo, variado, flexible, expresivo y momentáneo.
Lo que a Havelock plantea respecto al estudio de lo momentáneo en la oralidad, es que estas mismas teorías deben estudiar no sólo el carácter efímero de la oralidad, sino tal como queda conservada en forma duradera. Este acto, está ligado a la tradición que se transmite de generación en generación y que da vida a la escritura.
Se sabe que en la cultura azteca, cuando el tonalpouhque, hacia el oráculo del niño recién nacido le comunicaba su vocación, es decir su destino, aquello para lo que había nacido con la opción de perfeccionarse. Si un niño nacía en el día Ollin (terremoto o movimiento) lo educaban para ser orador, cuentero, narrador, mensajero, informante ó guerrero. Esto demuestra que nuestras culturas nativas, demostraban gran respeto por la oralidad y la relacionaban con el terremoto, porque la oralidad es eso, movimiento, nace del epicentro y transforma todo a su alrededor, el terremoto cambia el contexto, es el caos que equilibra la balanza, y por otro lado es la creación, vibra y mueve la energía de las cosas. Havelock dice: la oralidad es una condición de la sociedad que está funcionando, no se fosiliza hasta que no se traslade a la escritura, que es cuando cesa de ser lo que era originalmente[6]. Quiere decir, que la oralidad, sigue en movimiento.
La oralidad era tan intrínseca al hombre, que cuando se creo el alfabeto se creó a imagen y semejanza de la oralidad, salvo por su carácter impreso. La oralidad no fue reemplazada por la escritura de la noche a la mañana, tuvo un proceso camaleónico y adquirió poco a poco su semejanza, pero nunca sus características que la volvieran oral puesto que son dos deidades diferentes. Havelock comenta que cuando los griegos adquirieron el alfabeto entraron a una paradoja:
En el caso griego nos vemos entonces ante la siguiente paradoja: a pesar de que el alfabeto estaba destinado por su eficiencia fonética a sustituir la oralidad por la escritura, la primera tarea histórica que se le asignó fue la de dar cuenta de la oralidad misma antes de que fuera sustituida.[7]
Pero este cambio de estructuras cerebrales, este mecanismo por el que ahora nuestro cerebro atravesaría debía tener alguna repercusión biológica, y la mente oral se transformó en mente letrada, y con ello la perspectiva de la sociedad, la conservación, los medios de socialización y de unidad del individuo con la sociedad misma, también tuvo cambios:
En la transición de la oralidad griega a la escritura griega los términos de esa relación se alteraron, con el resultado de que las formas de pensamiento se alteraron también y permanecieron alteradas desde entonces, si las comparamos con la mentalidad del oralismo.[8]
[1] Havelock, Eric A. La Musa aprende a escribir. Barcelona Paidos, 2008. Pág. 23
[2] Op. Cit. Pág. 30
[3] Ibídem, Pág. 56.
[4] Ídem, Pág.84
[5] Op. Cit. Pág. 96.
[6] Ibídem, pág. 99.
[7] Idem, pág. 126.
[8] Op. Cit. Pág. 135.





